lunes 27 de julio de 2009

Sin noticias de puercos

Era 30 de abril y me encontraba en el aeropuerto de Barajas. La gripe A (entonces llamada gripe porcina) era portada en todos los periódicos; cundía el pánico. Ante el panorama en el que me encontraba decidí sacar el portatil y hacer una crónica al estilo de Sin noticias de Gurb de Eduardo Mendoza.


06:25 Llego a la terminal 2 de Barajas, voy a volar a Tenerife.


06:43 Me encuentro rodeado de gente con mascarilla. A ellos les preocupa morir con la gripe porcina; a mí que el corto no salga bien.


06:57 Se me ha acercado una señora para preguntarme una duda sobre su billete, he estado a punto de llamarle doctora. No sé bien si estoy en un hospital o en un aeropuerto.


06:58 Estornudo. La gente me mira aterrorizada.


07:02 Decido sacar el ordenador para escribir lo que está sucediendo. Me resulta todo muy surrealista.


07:09 (esta es buena) Dos Guardia Civiles patrullan por el aeropuerto con mascarilla. Parecen Darth Vader.


07:13 Salida del vuelo Spanair JK5052 con destino Tenerife Norte, señores pasajeros embarquen por favor por la puerta E81.


08:02 Ya estoy en el aire. Pensaba escribir como fue mi atareado día de ayer en Madrid, pero lo haré al llegar. Ahora voy a dormir.

Es increíble como los medios de comunicación son capaces de hacer con nosotros lo que les de la gana. Hace dos meses parecía que íbamos a morir todos, ahora ya se nos ha pasado el miedo y nos preocupa más las rebajas de El Corte Inglés con Carlos Baute que la gripe.

Si están cansados de que nos manipulen les recomiendo que vean el documental Capturing the Friedmans.


martes 21 de julio de 2009

Al fin en casa

Como ya advertía en mi primera entrada, soy vago (joder). He estado poco más de un mes sin actualizar el blog, pero creo que tengo excusa. A finales de junio fue mi precipitada y acelerada mudanza de Barcelona (ni se imaginan la cantidad de cosas que he sido capaz de acumular en unos cuantos meses, creo que tengo el síndrome de diógenes) ya que el lunes 29 comenzaba en Madrid un curso de interpretación. En Madrid dedicaba mis días a ir al curso por las mañanas y a montar Cama Blanca con Carlos Agulló por las tardes. Acabamos el premontaje de Cama Blanca el día 5, pero el 6 empecé por la tarde un curso de producción con Koldo Zuazua. A todo esto hay que añadir el estrés de saber que al corto aun le falta el etalonaje, la postpro de sonido, los créditos y la banda sonora. El 14, cansado del asfixiante calor madrileño y con muchas ganas de ir a casa, volé a Tenerife.
El hecho de hacer una película siempre ha sido percibido como un esfuerzo sobrehumano. Y en cierto modo lo es. Cuando veo una película mala, no puedo evitar pensar en toda la gente del equipo, trabajando tantas horas y no puedo dejar de pensar en la cantidad de esfuerzo que hay detrás. El 22 de junio, tras un esfuerzo titánico acabamos de rodar Cama Blanca. La producción de un corto siempre es una odisea, pero en el caso de Cama Blanca la odisea ha sido aun mayor.
Es cierto que hacer cine ha sido siempre un proceso largo, pesado y costoso. Pero hoy en día también existe otra forma de hacer cine mucho más rápida y barata. Que quede claro que una forma no quita a la otra. Tenemos en nuestras manos la tecnología para poder contar historias cercanas de una forma muy cotidiana. Actualmente cualquiera puede hacer una película. No me refiero a rodar la trilogía de El señor de los anillos. Estoy hablando de contar una historia sencilla que no requiera un gran presupuesto. Tal y como defiende nuestro festival, el Festival Internacional de Cine de Tenerife Coste Cero, se puede hacer muy buen cine con muy pocos medios.